"P" STANDS FOR PUFFY



Antes de siquiera pretender que este es un post que se me acaba de ocurrir para llenar espacios en mi olvidado blog, no lo es.  Bueno, de hecho pretendo reanudar y ser mas constante en mis arranques de bloggera loca (once again, propósito de año nuevo).  Por otro lado, este review fue algo que vengo orquestrando desde que nos cayó el primer frente frío en Mazatlán, por allá de hace unos meses.  Finales de Diciembre si no me equivoco.  Iba a encomillar la palabra -frente frío- como un sarcasmo mazatleco, pero acabo de recordar que en cuanto a clima, aqui nada ocurre en un punto medio.  Una de dos, o hace un calorón digno de pegarte un balazo, o vienen de vez en cuando unos frentes fríos desvalagados que te ponen peor que paleta helada.

Ahora que lo reflexiono, probablemente estos "frentes fríos" que vemos como el diablo encarnado, no sean tan fríos como nuestra mente los procesa.  Siempre acostumbrados a la media desnudez (justificada claro) por unos buenos 50º en verano, es obvio que en lo último que pensamos es en hacernos de una chamarrita digna de un buen invierno.  Algo bonito y decente que proyecte una imagen acorde a las épocas decembrinas.

Para dar un ejemplo más claro y conciso, en invierno nos vemos como los chilangos se ven cuando vienen en semana santa y verano.  Tan tan.  Harsh right?  Nosotros sabemos tan poquito de abrigos y tacuches como ellos de sudor y outfits playeros.  ¿Y saben que?  Es totalmente válido.  Lo que no es válido, es tener las herramientas y los signos enfrente de tus narices (internet), a aún así seguir pegándole carrilla a  la misma franela noventera (and I don't mean trend), que literalmente fue adquirida en los 90´s.

Bueno pues, gracias a Dior, mi gran comunidad mazatleca, como siempre, me sacó del error hace una semana.  Cuando en carnaval pude constatar que por lo menos en éste año, no andamos tan perdidos en el mundo de la moda, y sin siquiera saberlo, somos el hitazo en la sección de tendencias invernales, globalmente hablando.

Moncler es una casa italiana de gears de invierno que siempre se ha caracterizado por sus diseños suntuosos y excentricos para los ricos  que disfrutan de ir bien emperijoyados a sus paseos de sky por las montañas francesas y para los famosos que prefieren El Sundance Film festival en Utah.

En su 60 aniversario, invitaron a Pharrel Williams para una colaboración de chamarras y chalecos, conocidas (os) en el ambiente mexicano como "bombachas"  De esas que venden en la Ley rellenas de decrón o guata (depende del presupuesto).  ¡Total! Plumas de ganso, de pollo, pelos de caballo, hilos de seda...who really cares?

So, "puffy jackets" are back.  So back it hurts.  Yo le regalé las mias años atrás y ahora las quiero de regreso! Damn it!  Quien lo iba a pensar, I mean, go figure!

Ahora, obviamente no te vas a ir (como yo) por las chamarras viejas que tienes encartonadas, oliendo a humedad y manchadas por el tiempo.  Nooo!  Ya hay un nuevo twsit para esta moda:

  • Color Negro.  Este color, en definitiva nunca te va defraudar.  Nunca pasa de moda y si eres amante del reciclaje, te aconsejo que siempre compres no solo una puffy jacket, sino todos tus abrigos en color negro.
  • Prints.  Es el boom este invierno.  En ropa y sobre todo garmets invernales.  Si tienes por ahi alguna chamarra olvidada por tu tío el cazador en print de camuflage o selvático, es tiempo de que la apañes ya!  O si tienes una hermanita super girly, de seguro tiene una escondida debajo de su cama con prints de florecitas y esas cosas.  It's worth the try.  Y suerte con el fit :)
  • Oversized.  Ya que estamos en el apañamiento.  Tu papá o tu novio de seguro tienen el típico chaleco bombacho colgando en el closet.  Lo puedes agregar como la capa finalizadora de tu look, arriba de una camisa de franela, o de otra chamarrita, de mezclilla por ejemplo.
Les dejo unos sets que armé, de looks que creo pueden pasar la prueba del taste y el color.  Adjunto con agunos modelos que Pharrel Williams diseñó en colaboración con Moncler http://eng.moncler.com/ 
Y un NO NO NO de un look oversized.










STYLE OPERANDI



Todos, por no hacer menos a nadie, tenemos el sueño perfecto cuando despertamos un día cualquiera  a la edad de 5 años.  Yo no recuerdo a ciencia cierta la edad que tuve cuando un día decidí ser costurera.  Tal vez, como lo mencioné antes, fue un sueño.  Trato de recordar cual fue el chip que se me zafó aquel día y sólo me llegan flashbacks de una tía muy querida que toda su vida ha sido para mí, la mejor diseñadora de modas  del mundo.  Su nombre es Sofía, y es comadre de mi mamá.  Como tal, las idas a su casa eran interminables.  Que el cafecito, el té, la plática, el mitote; y entre todos ellos, mi tía cortando (nunca usó patrones), doblando, cosiendo, bastillando y terminando cientos de vestidos que siempre tenía que entregar al otro día, o ese mismo día a medianoche.  
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Como yo todavía era una pequeña  y tenía los ojos más chiquitos, verla agarrar esos tijerones de metal fundido se me hacía de lo más interesante.  Después, el ruido estruendoso de su máquina, en lugar de asustarme, me invitaba a pararme a un lado de ella tratando  de decifrar como le hacía  el mentado hilo para quedarse  pegado en la tela.  Sin contar, cuantas veces me quebré la cabeza haciéndome a la idea de que sí, efectivamente, de un simple pedazo de tela, podía nacer la prenda más bonita que jamás me hubiera imaginado.
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Uno de esos días, ni lenta ni perezosa, llegué con mi par de tijeras de punta chata al cafecito de la tarde acompañando a mi mamá, y sin perder tiempo  en los saludos junté todos y cada uno de los retazos tirados en el piso (triste una aspiradora).  Saqué de mi bolsa la Barbie heart que ya traía previamente “bichi” y empezé a confeccionar mi primer vestido.  Sin patrón, como  mi tía.  
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Obviamente ella siempre tuvo el talento innato de prescindir de medidas y trazos.  Yo no.  Instagram hubiera sido el cómplice perfecto  de mi modus operandi en mi primer fashion crime.  
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Entre risas, sollozos  y ganas de aprender, mi tía me enseño como cortar ahí más o menos decentemente (quiero recalcar que ser zurda no ayudó en mucho).  Me leccionó en como hilar una aguja y hacer el nudito al final.  Como doblar la tela para que de un corte saliera la pieza delantera y la trasera al mismo tiempo y como, siempre debía coser las prendas por dentro (al revés) para que las costuras no quedaran visibles.
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Con el tiempo, crecí junto con el amor a la moda.  Mi tía se convirtió en mi tienda predilecta.  Tener la capacidad de diseñar, elegir el color y la tela de lo que se me venía a la mente que quería usar era más que priceless.  Ella entendía bien mi estilo, mi forma de ver la vida, las hechuras a las que les tenía tirria , las que más me llamaban la atención y por supuestísimo, las curvas de mi juventud (cuando  nada te queda en el lugar que corresponde).
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Muchas veces tuvimos nuestras desavenencias.  Especialmente cuando yo le pedía una cosa y el resultado era todo lo contrario (así lo veían mis ojos de adolescente enojada con el mundo).  Me encaprichaba y me enojaba de sobremanera que no hubiera entendido lo que le expliqué, y cegada por la ira y la vanidad me rehusaba a probarme las cosas.  Después del berrinche, me las probaba y tal vez no eran exactamente al 100% como yo las había diseñado, pero que iba  a saber yo a mis mugrosos 17 años de cuerpos y tendencias jijiji.  Desde esa vez entendí que ser costurera era más que tomar medidas y aplastarte en una silla a coser todo el día, viendo cómo se te pasa la vida entre hilos y artritis reumáticas.  Entonces decidí ser diseñadora de modas.
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Nunca lo logré.  Trunque mi carrera por berrinches y caprichos (you bet).  
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Tal vez fue eso.  O tal vez el destino tenía preparado algo más para mí. 

Cuando menos lo pensé ya estaba diciendo “HELLO STYLING!!!” (go wonder).  De haberlo sabido antes me hubiera evitado tantos piquetes y agujas encajadas en las uñas (ouch!).
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Y ahora estoy aquí.  Después de todos estos años de aprendizaje empírico, FASHION FAUXS, algunos aciertos y cerros interminables de ropa y accesorios en mi ahora walk-in-closet (y siguen los cerros creciendo). Tratando de vencer el miedo a mí misma (no al fracaso), intentando  vestir un mundo mejor, mínimo  yo… o quien se deje.  Creando opciones, soluciones, armando compras, haciendo ventas, colaboraciones.  Y sobre todo, por fin hacerle honor a las sabias palabras de mi santa madrecita cuando me gritaba "estrafalaria" al salir de la casa porque hasta la cacatúa con pompón me colgaba (de hecho todavía).   

¿Y saben algo? No pasa na-da.

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Bienvenidos a Style Operandi. 

"QUERIDO CHATITO"



 “No, no y no chatito, tienes que entender que en esa casita siento que me ahogo.  Es cierto, está en un punto clave del Paseo Olas Altas,  no tengo a ningún vecino molestón a los lados y por supuestisimo que se que se valora por arriba de los 2 millones de pesos, pero mira, no es menosprecio, simplemente ya nos queda chiquita.  Si vieras el staff  que me cargo, entenderias.  Hasta subi foto al feis.  
Si, si, ya sé que cuando sienta que el aire se me va de los pulmones puedo salirme un ratito a caminar por el malecón y relajarme con una cervecita en el “Shrimps”, pero recuerda que en algún momento tengo que regresar a mis labores del día y la claustrofobia va empezar otra vez.  Aparte, dijeras tú, me gasté las millonadas en la remodelación.  Si yo quería hacerle más cosas, poner macetitas con plantas exóticas traídas de Tailandia y… ¿Qué pasó con los pisos? No que puro mármol.  Más bien alcanzó para vitropiso marmoleado, que es muy diferente.  Juegos de palabras, tu bien sabes a qué me refiero, pero ahí si me fregaste Alejandrito.  Por eso cuando nos cambiemos al viejo Frog’s,  yo me voy a encargar de todo el diseño.  Quiero revivir ese lugar dándole un toque moderno-contemporaneo.
  
Ahí si me va pegar el aire para que  veas, y de frente.  Con amplio estacionamiento por delante y por detrás.  ¿Qué qué?  ¿Nunca has visto el viejo Frog´s por atrás?  Es una inmensidad.  Ideal para la posada SECTUR 2012.  Ahí si hay espacio.  Ya me vi en ese balconsote!  Creo que la semana que entra haré el pedido de unos camastros de cedro que vi en internet de ! UFF !  Para que te cuento.  

Nada de escatimar gastos.  Creo que, con lo que nos ahorramos del Quick Silver este año, vamos a tener para eso y mucho más, ¿o no?  Estos jovencitos  de hoy no entienden nada acerca de la palabra  “catego”.
Yo ni loca iría a ensuciarme las patas para allá. Mi cutis es más importante que ir a ver piruetas en el agua.  Dijeras tú, va ir la Gali Montijo, o algo así por el estilacho, para el turismo pues, pero no, el comité organizador propuso puro mariguano para el espectáculo musical. De mí jamás verán otro cinco para ese tipo de "festivales".
Y ni me rezongues eh, que mucho también me costó cuando me ordenaste que clausurara toda entrada de cruceros al puerto.  Ahí donde me ves no soy tan recatada como tú.  A mí me gusta el turismo, la gente.  Ver llenito mi Mazatlán.  

Estoy tan, pero tan orgullosa de los premios "Oye".  Ese si fue evento, que digo evento: Señor Evento, ”di eben”.
  
El Malova de veras bailo.  ¿Y tú?  ¡Ni se diga!  Te miré bien contento con la Jane  y toda su comitiva del  DIF.  Si para los eventos sociales me pinto sola.   
Lástima que ahí también le fallé, bueno, tanto como fallar no, porque el evento, un éxito total; más bien, fue como un negrito en el arroz.  De haber respetado los lugares para la prensa, no me hubieran comido en los periódicos y en la radio.  Pobrecitos, si la verdad me dio cosa cuando los veía entre la muchedumbre queriendo pasar.  A una amiga locutora le tocó sentarse a piso pelón y a un lado de las bocinas.  Pero yo que iba a saber que el “gober” iba a traer un ejército de invitados.   Después de todo, yo si disfrute el evento.  Que aquí entre nos pues era más para nosotros que para la gente.  Tenía que verse algo de clase “if llu nou waraimin”  Aparte, bastantito tuve con el escándalo que hiciste cuando me llamaste “irrespetuosa”  a pulmón abierto.  Que disque porque me pasé por el arco del triunfo al Honorable Ayuntamiento de Mazatlán al pedir permiso solo a nivel estatal.  Pero bien que no me clausuraste el evento, si  lueguito se ve que a ti también te gusta el argüende.  Fijate nomas, tan orgullosa estoy que he mencionado la palabra "orgullosa" dos veces en el mismo parrafo, y la palabra "evento" mas veces que Felipin cuando dice: "Estoy convencido..." cada que empieza un discurso.

Total, a lo hecho pecho.  Pero eso si, por fa, por fa, ya no me cortes el “presu” para mis nuevos aposentos.  Te juro que te lo voy a dejar reluciente.  Y la casita de Olas, pues no sé.  Por mí, yo me quedo con ella.  O tú, o alguien que conozcas.  Te aseguro que nadie va preguntar qué pasó con el inmueble que SECTUR acaba de desalojar. 
 
Millones más, millones menos.  

Ash, y ya me voy a bañar porque tengo que dar la cara (si me la encuentran) porque fijate que acabo de echar para atrás un proyecto de un tal Simposio Internacional de Fotografía, que disque lo llevan haciendo 8 años tú, digo, 7, porque este se les cebo. A poco no está mejor alimentar la tripa con unos tamalitos de rajas con su agüita de Jamaica.  ¡Los eventos gastronomicos si me laten cacahuate!  Es más, millón y medio se me hace poco con tal de darle gusto al cuerpo.  Si tan solo las fotos se comieran.  ¡ ÑUM !”.




SUNNIES UP

Como lo he repetido miles de veces, los accesorios son las armas claves para delegar el giro del look que se quiere proyectar.  Un vestido negro y 5 collares diferentes, crean el efecto multiplicativo de 5 vestidos.  Si a eso le agregamos un blazer, un par de calcetines de olán y dos pares de zapatos icónicos (now we're talking), la multiplicación nos da por lo menos 10 looks más que podemos exprimir hasta el cansancio.  Todo esto sin contar cintos, aretes, pañoletas, chanclas, medias, sombreros, y uno de los accesorios más importantes hoy en día: gafas oscuras.

Siiii.  Los lentes de sol son el delirio de muchos y muchas, que digo muchos, titipuchales de gente multiplicada por mil y a la octava potencia.  Hay gente que no se los quita ni para ir al baño.  Literalmente están en todo lo que hacemos y pensamos.  Son ese algo que no te deja salir de tu casa a menos que tus ojitos sientan el manto sagrado del misterio y la oscuridad.

Por mucho tiempo se consideraba rídiculo usar las gafas oscuras en lugares cerrados, digase supermercados, misa, salón de clases, etc, etc.  Era lo peor de lo peor de la mala educación.  Algunos salieron avantes y le pesara a quien le pesara se quedaban con sus lentes bien puestos con todo y la repercusión que eso traería.  Hoy en día, no usar lentes de noche es so uncool!  Entre mas uses tus lentes y mas variedad expongas mucho mejor.  Que decir del diseño!  Alexander Wang está en super vogue con unos lentes forrados de tela de lana que iuk!  La mera verdad se me hacen horripilantes.  Pero al mismo tiempo me deja boquiabierta el precio tan extraorbitante que tienen.  Lo que me lleva a pensar: ¿La marca cuenta?  ¿El precio vende?  ¿El diseño mata?  ¿Los reviews realmente ayudan?

Solo y solamente, hablando de mi experiencia (cada quien cuenta como le va en la feria), estoy segura de que la marca cuenta, el precio vende, el diseño mata, y los reviews, thank god existen.

Marca cuenta:
Antes de hacernos de miles de imitaciones de lentes "caros" deberiamos pensar en cuanto vamos  a terminar invirtiendo después de que los 15 pares de lentes chafas que te compraste en la feria del carnaval estiren la pata (literal).  La marca cuenta simplemente porque hay calidad y existe una garantía.  En México, aunque parezca irreal, las garantías si se pueden hacer válidas.  Todo es cuestión de leer ese papelito en 9 idiomas que viene con tus lentes.  Ese pedazito de origami tiene un apartado donde se aplica una garantía en caso de que el producto venga defectuoso o en algunos casos simplemente no te haya gustado.

Precio vende:
Hablando de esos 15 pares de lentes chafas que fuiste coleccionando en tus idas al mercado, a los tianguis y a la playa, me gustaría saber si todavía los sigues usando.  A cuantos ya se les aflojó un tornillo y cuantos más te dejaron ciego porque los rayos UV te penetraron hasta la nuca.  Aclaro, que unos lentes sean caros no es sinónimo de que sean de buena calidad.  Hay marcas de antaño en las cuales puedes confiar por el resto de tus días.  Por algo siguen vigentes.  Los diseñadores de moda tiran al cielo puños de diseños cada temporada.  Hacen tantos que a veces ni se venden, el diseño no convence o de plano están tan too fashion forward que no sabemos ni como se ponen ni con que se comen.  Pero si de plano eres super groupy de un diseñador en particular (como yo de Alexander Wang), no compres los lentes en la mera mata, o sea, en la misma temporada que salen a la venta.  Esperate uno o dos años, y verás como el precio se reduce tan drásticamente que total y terminas no con uno, sino dos pares.

Diseño mata:
Los que viven con el ego a tatuchi, tienen la falsa creencia de que todo lo que se cuelguen es como si Dios les hablara, o sea, según ellos son los elegidos para que todo se les vea súper.  Para su desgracia, existe un enemigo aférrimo que no tiene nadita que ver con sus amigos lambiscones, ni mucho menos con que Dios les hable.  Estoy hablando del espejo.  El único objeto inánime que me hace bipolar en un dos por tres. 

No porque algo esté de moda quiere decir que lo tenemos que usar a como de lugar.  Eso de entrada.  Pero muchisimo menos, asi de plano, vetado: Cero imitaciones.  Recuerdo cuando las gafas de circulito a la "John Lennon" fueron el furor.  Proenza Schouler, Ralph Lauren y Dires Van Noten (entre otros) lo aplicaron en toda una temporada.  Al día siguiente las Olsen eran las chacas más chic en este tipo de lentes.  Yo no puedo hacer nada más que odiar ese trend.  ¿Por que? Porque conozco el perfil, el tamaño, la forma de mi cara y se que no me quedan, tan tan.  El mejor consejo para este punto es mantenerse al margen de lo que no nos queda.  Por más que nos guste un diseño o tendencia, tenemos la obligación intrínseca de conocer nuestra circunsferencia corporal para saber que se nos ve in y que se nos ve out.  Así que si no te quieres morir de un susto cuando te veas en le espejo, conóce tus facciones y sácale jugo a tus mejores angulos.

Reviews (thank God):
Desde que me convertí en una ávida compradora por internet, me dedico a leer reviews de todo lo que me gusta o llama la atención.  Hacer compras a miles de kilómetros de distancia de los productos que nos enloquecen está en chinese.  Tenemos que aprender a controlar esas emociones locas que duran tan sólo un minuto, cuando un minuto es justamente el tiempo que tardas en darle click a una transacción bancaria.  Por eso, siempre siempre que algo les guste, lo vendan en su localidad o no, chequen los reviews primero.  
Los reviews son la neta del planeta.  Entre mas reviews tenga un producto es señal de que una de dos, o está buenísimo o de plano ni hacerse ilusiones.  Yo no acostumbraba a escribir reviews de lo que compraba, hasta que muchos de ellos me salvaron o me hicieron saber si iba tener éxito en mi compra o no.

 Si tienes la oportunidad de hacer una prueba express antes de sacar tus centavitos, cuanto mejor.  Por ejemplo:  mi furor por los wayfarer de ray ban a sobrepasado límites.  Tengo de todos tipos, sabores, formas y colores.  Para colmo, son los lentes más difíciles de decifrar.  Están los 2140 (originales), los 2151 (square), 2132 (the new wayfarer), los 2140 folding, clubmaster, los 2120, etc, etc, etc.  Y eso es solo la denominación de la forma.  Después viene una serie de números para el color, tamaño, etc.  En pocas palabras, es una odisea el andar decifrando tanto número.  Así que opté por irme a una tienda departamental donde tienen una variedad respetable de wayfarers y me los probé todos.  Ojo: si se va hacer esto, la vergüenza queda fuera, out, no sirve y uno tiene que hacerse como lo que el viento a Juarez.  Yo me llevé hasta el papelito donde traía apuntados los numeritos que me interesaban, hize comparaciones y demás.  Después de una ardua búsqueda e idas al espejo, tomé mi desición.  Ahora que lo recuerdo, la fulana que me estaba atendiendo tenía la cara iluminada de la emoción cuando me dispuse a pedirle todos los diseños, creo que pensó que me los iba a llevar todos jijiji. De hecho, desde aquel día no me paro en esa sección de la tienda.

¿Por que la molestia de escribir sobre lentes? Porque hace un par de días estaba en la búsqueda de un nuevo par, obviamente me fui directo a los reviews y econtré uno que me vendió toda la colección:


Enjoy:

yeah so... chyeah like i bought these shades n stuff and like... chicks totally jumped my bones after i started wearing 'em n stuff. like, wearing these bad boys indoors is INCREDIBLE if you wanna totally piss off everyone and get laid by that special lady!! these sick-ass shades will improve your face, improve your wanger, and improve your life bro YOUR LIFE. or you could just walk around with those ugly-ass eyes instead... ha just playin wit ya kid! These sunglasses were a wonderful purchase! I really like them and I would totally recommend them to anyone looking for that "I'm here to do business and these are my sunglasses" type of image. I mean, I loved them enough to write a review about them, and that's really saying something (if you think about the proportion of how many people willingly write reviews versus the amount of people who actually read them). So, just a quick recap: I love these sunglasses, they're totally worth the buy, and they'll improve your wanger. Thanks for reading!


CHANNELING CHANEL

El sábado pasado moría por ser esta trenzuda que tengo a la izquierda.  El calor fué el invitado de honor en el Día de la Música Mazatlán 2012.  Y como pocos eventos de estos se dan en el puerto, me dispuse a llevar mi melena bien alaciada y bien suelta.  Como era de imaginarse, a la media hora de haber puesto mis super leopard wedges en el magno evento, ya traía una bola de pelos adheridos a la nuca.  Desesperadamente hundí la cabeza en mi bolsa buscando una liga, un listón, un hilo; lo que fuera por tal de terminar con mi miseria, y claro está,  no encontré nada!

Por alguna extraña razón, las ligas siempre desaparecen de nuestra vista cuando más las necesitamos.  Yo guardo las mias en un cajón que utilizo especialmente para los artefactos del cabello, digase cepillos, peines, broches, pasadores, y of course: las mentadas ligas. Dijeras tú, es un cajoncito.  No, es un cajonzón que siempre termina lleno de todo menos de lo que estoy buscando en tiempos y situacones específicas.   En este caso son ligas. 
   

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Tengo tantas ligas que las reparto por todos los rincones de mi casa para alguna emergencia.
Las dispongo en la cocina, en las recamaras, en los picaportes de las puertas, en el lavadero, en la regadera, etc.  Y no es que sea una desorganizada, es pura prevención.

Probablemente Karl Lagerfeld experimentó el mismo dilema de las "ligas con patas", y para su colección Paris Bombay Pre-Fall 2012, se quitó de problemas, se puso a trenzar dreadlocks cual hippie, y los enganchó con joyas de piedras semipreciosas.

Max Mara le ganó la idea por una temporada (Spring 2012), con dreadlocks a medio terminar en cabello suelto.  But yet again, Chanel logra unir un peinadoextrovertido, inesperado, y más que casual con un conjunto de piezas elegantes, recatadas y suntuosas.

Este invierno promete ser super luxurious. I love it!



the HIGH-TOP sneakers


En un mundo perfecto, cada mujer debería tener el pie del mismo tamaño que el de su amado (novio, hermano, mejor amigo, mejor amigo gay, y posiblemente papá, solo si éste, en lugar de leer "El Financiero", tuviera una suscripción a Men's Vogue.

Desgraciadamente en este mundo tan imperfecto, no todas las féminas tienen el beneficio de que su colección de sneakers se duplique. Y con todo el dolor de nuestro corazón nos tenemos que deshacer de una pequeña fracción de nuestro eterno ahorro destinado para unas boobies y así poder solventar la necesidad de tener en el closet un look relajado.

El punto es que en los tiempos modernos usar tenis ya no es equivalente a que te cuelguen la etiqueta de "tomboy" en la frente.  Los dioses de la moda se han percatado de eso, y por si fuera poco, los han provisto de un extra kick.

Giuseppe Zanotti, Isabel Marant (post del 30 enero de 2012), Chloé, y Marc Jacobs, entre otros, se han dado a la tarea de hacer nuestro último sueño realidad.  Agregar un tacón oculto (tipo wedge) a sus diseños de sneakers.

La gama de colores va desde los neutrales hasta los mas chillantes, pasando por combinaciones de moda como el color blocking y los neones.  Los prints y colores oscuros se reservan para otoño/invierno 2012.

Justo ayer tuve una revelación mas de porque este super edgy look está en nuestro destino. 

Imaginen un día de semana cualquiera, cuando el stiletto no es requerido, o es too much para una ida al cine, una cena relajada o unas cerveza en un bar al aire libre.  Olvidate cual sea el outfit.  Recuerda que el calzado determina la seriedad del evento y el resultado final del look.  Ahí es cuando entran en acción estas chuladas.  

Así me pasó un viernes.  Quería ensartarme un par de tenis sin verme informal. I tried everything, y nada funcionó. Convers, vans classic, slip ons, adidas high-top (sin wedge), reeboks retro, nike Cortez  y con todos me veía igual de chaparra, insipida, insabora y lista como para pegar una trapeada o un bailongo a una tardeada.

A continuación, presento un par de opciones visuales para definitivamente no decirle que no a estos tesoros:









THE EYE OF THE BEHOLDER

De Matehuala, San Luis Potosí para el mundo entero.  Una moda urbana  que ha rebasado fronteras.  Las botas vaqueras con la punta modificada fueron el complemento perfecto para acompañar un nuevo género que apenas hace dos años estaba en pañales.  La música tribal.  Esta es básicamente una mezcla de cumbia, sonidos prehispánicos y afros que ha provocado todo un fenómeno musical  y  geográfico.  Estados de la unión americana como Texas, Arizona y Nuevo México se han unido a esta subcultura que prácticamente le ha dado la vuelta al globo terráqueo. Hace aproximadamente un año me rolaron un  mini documental de esta nueva tendencia.  Y la mera verdad ni siquiera le puse atención a la “musiquita”.  Siendo la moda mi plato fuerte, no pretendo siquiera cucharear en ese punto, y aunque no de mi total agrado, reconozco que este boom norteño ha sido un hitazo para una cuantiosa cifra demográfica.

Lo que más me atrae de todo esto es que, no es como la eterna pregunta de qué fue primero, si la gallina o el huevo.  Aquí primero fue la moda de las botas y después todo lo demás.  Así, muy mexicano.

LOS ANTECEDENTES
¿Recuerdan los videos de  Loco Mía?  Su sello eran esos atuendos  estrafalarios con hombreras interminables, camisas abombadas  y abanicos chinos como los que tu mamá colgó en la sala de su casa cuando le entró el furor Oriental por allá de los 80’s.  Mi canción favorita era Rumba Zamba Mambo, desgraciadamente en ese video no se ve lo que a mí en lo personal, me capturó al punto de correr al puesto pirata más cercano para hacerme acreedora de su tape.
Si, fueron sus botas.  El calzado más exótico que mis ojos de 10 añera jamás habían visto.

En el video que lleva su nombre, Loco Mía, se aprecia perfectamente el cuadro donde aparecen sus 3 integrantes caminando por unas rocas en alguna playa exótica describiendo en 8 estrofas la vida paradisíaca europea que todos soñamos tener algún día (disco, moda, loco, sexo, mar, sol, marcha y crazy).

Aunque el éxito de Loco Mía fue corto, su moda  no estaba lejos de la realidad.

LA HISTORIA
Si mi research express (de esos que me aviento en 10 minutos) no me deja mentir,  las botas picudas (en español), poulaines  (en italiano) o crakows (en inglés), existen desde hace un titipuchal.  Fueron un calzado muy popular en el siglo 15.  Según cuenta la historia el nombre de “crakows” viene de Krákow, que era la capital de Holanda en aquel entonces.

 Esta botita tan singular era usada tanto por mujeres como hombres, siendo este el que las customizaba más chacalonas.  Entre más larga la punta se requería de más astucia para que esta se mantuviera firme y no fuera causa de algún tropiezo.  Así que para asegurar una punta bien parada (no es albur) utilizaban huesos de ballenas y hasta mecates amarrados a las rodillas para su ideal funcionamiento.

Hasta que el Papa y el Gobierno la vinieron a cagar (surprise!), ya que para finales del  1400 y principios del  1500 prohibieron el uso de este calzado.

El especialista en antigüedades y rarezas del pasado, John Stow, escribió a finales del siglo 16 las causas que llevaron al rey  Enrique Vl a tomar dicha decisión. Citando prácticamente que dicha ley  prohibía enfáticamente el uso de las botas picudas.  Que el largo oficial de las puntas de todos los zapatos  sería no mayor a 2 pulgadas, que si hacían caso omiso a lo advertido, la iglesia los iba a maldecir y que si seguían de oídos sordos  tendrían que pagar un multa de 20 chelines (una libra esterlina) por cada par que tuvieran en su closet, y 30 más si los cachaban tirando barrio el día más picudo de la semana (domingo).

EL PRESENTE
Regresando a los tiempos modernos, enfoquémonos un poco en los valientes potosinos que sin tener idea alguna de lo que les acabo de contar  siguieron al pie de la letra una tendencia que estuvo de moda siglos atrás.  Dudo mucho que se hayan parado frente a la computadora a  googlear: “botas picudas-wiki”.   Sin embargo, su propio gusto y búsqueda de identidad los empujó a crear,  moldear y mejorar  con sus propias manos una moda que no existía para ellos.

Valiéndose de mangueras,  tornillos remachados, lentejuelas, pieles reales o sintéticas, dibujos animados, prints salvajes,  tonos fluorescentes y muy pero muy mexicanos, le fueron dando forma al elemento principal de un cuadro bizarro pero hipnotizante;  como esas cosas fascinantes de la vida que no puedes dejar de ver e imaginar cómo fue que sucedieron  pero están ahí, tangentes,  latentes  y  te guste o no es algo que simplemente no se puede ignorar.

El outfit se completa y está listo para salir a dar unos pasitos tribales cuando se le añaden unos pantalones entubados  más ajustados  que los de los Ramones (para que resalte la bota), una camisa vaquera a cuadros o lisa, de preferencia con pedrería, un escapulario del santo que les haya hecho más milagros y un sombrerito vaquero tipo pachuco con una plumita en el asta como haciéndole honores a su dueño.  Los picudos más modernos o con poder económico visten camisas sport 50% algodón y 50% poliéster “tipo polo” con el logo más grande que se encuentren, un anillo de oro puro para cada dedo de las manos y rosarios platinados para dar un efecto de contraste.

LA EXPERIENCIA
El primer par de botas semi-picudas vaqueras  que adquirí fue hace unos  5 años.  No es que no me gustaran antes, pero quien sabe de esto, está consiente de que hablando en el idioma del billete, dar con un buen par de botas es como querer encontrarle un pelo a un sapo. 
Los precios  oscilan de los miles  para adelante, nunca para atrás.  Y si encuentras botas de 1000, son las más básicas que hay en el mercado.  Entre menos puedas pronunciar el nombre del animal exótico del que fueron hechas, más cariñoso se pone el asunto.
Así que opté  por algo seguro ($) y fácil de pronunciar.  La búsqueda fue ardua.  Por ser un calzado de tipo masculino, tuve que pasar por filtros de crítica, incredulidad, tallas, colores, piratería y sobre todo, precio.

Hasta que me topé con  la perfección: Un par de relucientes botas de avestruz, color hueso y garigoles en rojo bermellón. 
Recuerdo que no pude contener la felicidad y me dispuse a tenerlas a como diera lugar.

Ingrata como es la vida, era el único par, por lo que para mi gusto estaban en oferta, y para mi disgusto eran medio número debajo  de mi talla normal.  Con todo y todo me armé de valor y guardé mi calcetín de prueba (siempre hay que llevar uno en la bolsa), con la esperanza de que mi pie entrara más fácil en aquellas cositas que cada vez las veía más diminutas, porque déjenme decirles, aparte de estrechas, las botas vaqueras son el calzado más, digo, MÁS  duro e incómodo del mundo.  Una talla arriba parece  que traes puesto al  Costa Concordia (con el efecto de inundación incluido) en cada pata, y una talla abajo no te entra ni con vaselina.
Al final, mi actitud decisiva le ganó a mi sentido común y desembolsé una milpa (literalmente sentí que traía el maizal cargando en el lomo).

El gusto me duró 3 salidas y cinco ampollas.  A la cuarta salida ya no podía ni verlas, y más que los pies, me dolía el hecho de no sentir la autoridad que solo un par de botas vaqueras te puede dar.  Ese sentido de individualidad que estoy segura ha de tener a  los picudos con el orgullo a flor de piel cuando labran a clavo y martillo sus obras maestras para el deleite de quien no juzga, sino admira.

LA REALIDAD
Tristemente, mi opinión dista de la de muchas personas.  Y me alegro  que todos pensemos diferente.  La diversidad es lo que nos hace únicos.   Indies, poperos, hipsters, moto clubblers, ravers, emos, reggaetoneros, bohemios y anexos.  Todos  tenemos cola que nos pisen y por ende nos debemos el derecho de expresar lo que sentimos, como lo sentimos,  cuando lo sentimos;  y la responsabilidad de respetar los gustos ajenos o “uncool”,  así la punta de unas botas pique los ojos de algunos… y el ego de otros.
¿O qué?  ¿Crees que el penacho emplumado a la “Lady Di” que te ensartas en  el pelo se te ve muy High Couture?