CODIGO DOS


Zapatos

Desde que tuve la edad suficiente para no ensartarme una aguja queriendo coser vestidos para mis barbies, supe que eso era lo mio. Pero desde que tuve conciencia y la habilidad de dar tres pasos sin tropezar, calzo zapato que se me ponga enfrente.
Cada que mi mother veía que llegaba con una caja nueva de zapatos a la casa, empezaba con su historia de cómo es que me volví una amante desenfrenada de todo lo que se tuviera suela.
Dice que cuando empezé a caminar, los zapatotes de mi papá eran la fascinación de mi vida, (tengo fotos que avalan la historia). Cuando ella se vestía de fiesta, era un ritual ver como se sentaba de pierna cruzada sobre la silla de su tocador para ponerse sus tacones de piel con punta de flecha y grabados alrededor. Era ridícula la cantidad de colores que reinaban en su zapatera. Y siempre que se paraba enfrente de la misma para escoger el más adecuado, yo que siempre estaba presente en sus get-ready-times, le aconsejaba usar unos color verde agua con un pavorreal dibujado a lo largo y ancho de su interminable plataforma de madera que hacían que la baba se me resbalara por todos los cachetes de solo imaginar los tesoros que heredaría algún día.

Ese día jamás llego. Mi mamá no pasó del # 4, mientras mi pie creció y creció hasta alcanzar el ridículo # 7.

Aún así, todavía sigo admirando su larga colección cada vez que voy a visitarla y con una gran sonrisa regreso a los felices días que me escabullía entre los muebles hasta llegar casi casi a la caja de Pandora y abrir la revelación que ayer, hoy, y siempre, le dará sentido a mi existencia.
Dicho esto, queda claro que más que la ropa, mi convicción acerca de la moda consiste principalmente en el par de zapatos "indóneos" para cada situación.

Mis ojos que no mienten han sido testigos de cómo dos simples piezas (en su mayoría) derivadas del petróleo pueden desgarrar el outfit mas a la “moda”.

Para mi, los zapatos que elijo determinan el tipo de prenda que voy a usar. En muchísimos casos es lo opuesto. Works both ways. Y para no errarle, mi único consejo es: CALIDAD.

Invertir en un buen par de zapatos es un sacrificio. Lo sé. Pero han de creer que son de las mejores inversiones que puedan hacer en sus vidas. Nada se le compara a un buen par de zapatos de piel.
Con el olor tengo para enamorarme.
Su durabilidad es 100% anti-age y después de los 10 años, no se hacen viejos, sino clásicos.
Hoy en día hasta las botas vaqueras las mercadean como products "broken into" (moldeados al tiro), y "worn out" (apariencia vieja), para que se vean usados y le calzen a uno como anillo al dedo.
Ahora viene mi parte favorita...
THE MORE SHOES THE BETTER :)
Entre mas variada sea la paleta de colores, estilos y alturas, hay mas versatilidad y sentido de identidad.
Si definitivamente no son tan fans, procuren calidad en lugar de cantidad para garantizar un buen lugar en los eslabones del buen vestir.

3 comentarios:

alexandra marquez dijo...

ala vrg carmen que hermosos los creepers/zapatillas ♥ los ame con pasion y locura desenfrenada hahaha luego te paso la foto de los creepers de los que estoy enamorada duh! :* cuidate espero verte pronto

Anónimo dijo...

KOMO K TE GUSTAN MUCHO LOS TENIS JAPONESES VERDAD? SIEMPRE LOS SUBES

freestyle señorita dijo...

jajaja, si, los traigo entre ceja y ceja hasta que los tenga.