Quisiera sambutirme entre una pila de estoperoles dorados, de infinitos tamaños, aunque me picaran toda. Aventarlos al cielo como monedas de oro recién encontradas, en una de esas ollas pozoleras grandes grandes, por haya donde termina el arcoiris; después, voltear a la izquierda y ver un garmet todo de piel, negro azabache de pies a cabeza, con los orificios ya listos para insertar esas luces místicas resplandecientes donde me plazca; seguida de una aparición casi bíblica de MJ donde me aventara con todas sus chamarras llenas de bordados a mano, y que con su fina voz, solo me diera una única recomendación: "Dry Cleaning only"
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Llegó Diciembre, y con él los primeros mocos, entre gripas y alergias al polvo de sacar los atuendos invernales.
Empiezo a buscar mis guantes de piel, los ponchos bordados, mis sombreros queridos, los sweaters de todo tipo, sabores y colores. Awww, parece que no los he visto en siglos, hasta los saludo y les platico como los viejos amigos que se van y regresan después de un tiempo, que para uno se prolongó como una eternidad.
Parece que todo el garrerio de invierno ni pasa de moda. Es la ropa que menos uso y mas cuido. Predomina el negro, los colores oscuros. Mucha piel y gamuza, lana y cashemir, franelas vintage y botitas a la rodilla. Las chamarras levi’s de mezclilla y de piel de motociclista siempre estan ahí, estáticas, parece que ni se gastan, usadas por una temporada y después, a descansar por otros 6 meses. Hasta lo sintético se siente rico. La soberbia del frío y la calidez de las gorditas con atole en las esquinas del centro crean una de las atmosferas preferidas por casi todos nosotros.
A estas alturas mi mente empieza a divagar entre antojitos navideños y foquitos de colores cuando un comentario sarcástico y poco amistoso me saca del mood tan bonito que traía.
“Ya vas a sacar los guantes, ridícula!” Please, let me introduce, ni más ni menos que a mi hermano pequeño, que de pequeño ya no tiene nada, pero a sus 25 años todavía sigue enfandando como si tuviera forever five. La costumbre en mi casa es no quedarse atrás, y le reviro sus palabras recordándole que no somos de la misma catego, y que si sigue enfadando le voy a quitar todas las garras que le he heredado al pasar de los años.
Que con que use guantes sobre guantes sobre sweaters, sobre medias, sobre sacos, sobre gabardinas, sobre bufandas, sobre calcetas, sobre mangas largas, sobre chalecos, sobre todo??
A cada quien le viene el frío como lo sienta y no hago buya de los disque aguantadores que en pleno Enero andan como a mediados de verano. I don’t get it, pero bueno, creo que muy poca gente tampoco entiende porque me veo como oso de peluche de Noviembre a Mayo.
Acepto que el frío de Mazatlán esta super loco, por ejemplo; un día amanece super frío, sales hasta con pasamontañas de tu casa. Para las 12pm ya te esta sudando la cabeza y si andas a media calle, es un show quitarte todo lo que traes puesto y llevártelo cargando. Después a las 5pm empieza el airecito que viene de la playa, seguido por un ventarrón cuando oscurece que parece que te va dejar bichi de lo fuerte que pega. Y claro, por supuesto que los kilos de abrigos los dejaste either en tu trabajo o en tu casa porque terminando de comer rico, con todo ese mundo de comida haciendo digestión en tu panza, te sientes como en Hawai a 90°.
Total que siempre es un ir y venir de ropa. Yo le digo, invierno quita-pon, porque uno no sabe cuando en realidad va a necesitar lo que va a necesitar.
Pero a poco no es padrísimo el cambio de clima, la fortuna de tener estaciones del año totalmente diferentes y extremistas; la comidas calientes, los skinnies sin sentir que te los metes a presión al alto vacío, las mascadas ligeras, el vientecito que te engarrota la nariz y de vez en cuando hace que no sientas las orejas. Vestirte por unas cuantas ocasiónes en tu vida medio fomal. Dejar descansar las sandalias y los shorts de playa. Que la ballena te entuma las manos (he ahí el porque de los guantes jaja). Sin olvidar las posarras que aquí tienen un doble significado (peda segura), y si te tiran aunque sea con una mandarina ya saliste de gane.
Los que estudian fuera, los que trabajan lejos; los tíos, primos y colados que vienen de visita al puerto, porque Mazatlán esta bien chilo en navidad. Tenemos Carnaval (culero) but at least, we have one. Tenemos la (afortunada) Liga de invierno de beisbol y probablemente otra serie del Caribe donde al son de nuestro corrido ganaremos otra vez. Pacho se nos fué, pero como todos los amigos, parientes y conocidos que tenemos, estoy segura que regresarán, porque sooner or later we ALL come back.
DREAMS OF OTNISUKA TIGER
Los que según yo, me hacían correr más rápido, saltar más alto, y escalar más intrépidamente.
Todos los poderes sobrehumanos habidos y por haber me los daban unos guarachitos de plastico color rojo pitaya y unas botas de bombero amarillo huevo.
Todos los poderes sobrehumanos habidos y por haber me los daban unos guarachitos de plastico color rojo pitaya y unas botas de bombero amarillo huevo.
Después de 25 años, con estos Onitsuka, siento la misma emoción de cuando modelé mis primeros bubble.
Aunque hoy en día el precio de la realidad sea:
Que ya no corra tan rápido, o salte tan alto, y lo más intrepido que haga sea subir un par de escalones para llegar a mi casa.
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