CODIGO UNO

Apparel

Literalmente a unos días de tener la primavea en las narices, me rehuso a que el invierno esté en sus últimos suspiros. Esta temporada hubo tanto de todo que mis ojos llegaron a perder el control de tanto virolear en la computadora. Aparte, conforme pasa el tiempo, obviamente los gustos se van puliendo (never otherwise), y pues bueno, lo que algún día juré jamás ensartarme, ahora lo traigo enredado hasta en el copete.

Así es la moda. Pura diversión. Diversión que muchas veces nos deja en ridiculo.
Cuando eso pasa, caemos en cuenta que ya no es tan divertido como parecía.
Yo misma he encontrado la moda hecha un verdadero desastre en fotos de cuando tenía 10 -15 - 20 años, (y sigo contando).
De esos desastres he aprendido un truquito que siempre me funciona: Campo semántico.

Seleccionar el closet en 3 puños clave.
-Garras (apparel)
-Chanclas (shoes)
-Cotorras (accesories)

Cada año, mes o día, cada temporada, cada tendencia, cada que a Vogue le pegue la gana.
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El día que yo empezé a elaborar mis campos semánticos, me dí cuenta que mas de medio closet no me servía para nada. Así que lo dividí en dos partes:

La mitad buena / y la mitad useless .
Es regla NO subestimar una prenda, asi que recomiendo no desapareder nada de la 2da mitad.
Tristemente recuerdo que por el '98, me agarro un amor desenfrenado por el faux fur (o peluche pues). Cuando llegue a tener pelos hasta en la lengua, decidí que era hora de botarlos. 12 años now, quisiera regresar al día que empaqué todo en una bolsa negra y de la manera más cordial se la ofrecí a la muchacha que nos ayudaba en casa de mi mamá.
Uno nunca sabe.

Regresando a las matemáticas, la mitad buena se convierte en una tercera parte del campo semántico de la estación en cuestión (las otras dos terceras partes son los zapatos y los accesorios), mientras que la segunda mitad se queda en hold hasta que Vogue o el clima lo decida.

Por lo general cada campo requiere de no más de 10 artículos (se vale repetir estilo en diferente color). Por que 10? Porque entre mas tilichero juntemos en la mitad buena, menos posibilidades hay de que usemos lo que en realidad esta hot en cada temporada.
Esto requiere de mucha táctica y corazón de hierro.
Hablo de la experiencia!
Toda la vida he sido perfecta en el manejo de ajuarearme con las mismas 3 garras viejas que siempre aparecen justo en el momento indicado, mientras el closet está que explota de TODO lo que nunca uso (la mayoria de las veces etiquetado), y al final termino toda frustradota porque según yo NUNCA tengo que ponerme. So, menos es mejor, y esto facilitará el proceso de selección.

LA ERA DEL ACERO INOXIDABLE

Bien me decía mi madre –“llévate el refri que tengo en la cochera, esta buenísimo, 10 años de uso y todavía parece como nuevo, claro, tiene unas picaduras en los marcos de las puertas, pero eso se soluciona; te aseguro que un motor mas fuerte que este, no te lo vas a encontrar jamás.”-
Pero mamá! Como crees mamá??? Este refri tiene un poco menos de la mitad de mi edad y picado??? Aparte, deja tu, esa cosa es un animalón; los colores cremas están out; ahora se usa el acero inoxidable, ponte en onda por favor.

Así desprecié el Amana que me dió servicio una década, antes de que lo reemplazaran por los nuevos modelos que salían volando de las tiendas departamentales; y a su vez, así empezó para mi la era del 2000, el acero inoxidable y los minisplits.

Recuerdo que me sentía tan afortunada, que estuviera en auge la nueva tendencia, que no cabía de felicidad en todo Mazatlán. Por ahí del 2005 apenas me mudaba con mi nueva familia a nuestro recién estrenado hogar, por consiguiente, no tenía na-da. Estaba lista para darle con todo a mi tarjeta de crédito. Quería acero por todas partes, acero en la cocina, en los cuartos, en las mesas, cubiertos, exprimidor, ollas, cazuelas, corta quesos (hasta la fecha sin usar), baño, y de ser posible, un w.c que vi en internet, tan chulo, que ni la idea de postrarme en un aro tan frío me desanimó. En fin, casi casi comía, soñaba, y citaba el acero inoxidable en cada respiro de mi existencia.

Como en todas las familias mexicanas (bien supportives) empezaron los buenos deseos con las donaciones de todo tipo para no sentir el rigor de los primeros gastos.
Desde la cobija San Marcos que la tía fulanita usó solo una vez en un viaje,que hizo a Guadalajara, (solo por tener estampado un tigre, la acepté). Hasta vajillas chinas que vivieron el triple de mi edad en un trinchador que mi abuela pulía diariamente con toda la paciencia del mundo.

Mi mamá, como dije anteriormente, no se quedó atrás, y aparte del refrigeradorsón que seguramente solo me lo daba porque le estorbaba en la cochera, se vio tán espléndida (según ella), que me sugirió llevarme también un aire acondicionado de ventana de 2 toneladas (no de una, ni una y media, sino 2) que “ya ni usaba y que no le gastaba lo que es nadita de luz” porque en verano con tanto árbol y campo de golf rodeándola hasta frío le daba con el abanico y si llegaba a prender el aire, a las 2 horas ya estaba ensabanada titiritando de frío. O sea, aparte de ofrecerme such GANGA (según tu), me restregas que yo me voy a un lugar sin árboles a la vista, y totalmente HOT friendly???
Anyway.
Despúes de tanto dimes y diretes no acepté nada de naiden. Sinceramente, en aquel entonces y a mi ver, todo era inaceptable, old y unstilysh. El 70% de los regalos eran cosas que eventualmente iba a botar, y el otro 30% iba ser reemplazado más rápido que en lo que dijera “acero in…”

De todas formas, uno también que es de buen corazón, tenía que encontrar la manera de no aceptar las buenas voluntades sin herir los sentimientos de la family. Así que reuní las fuerzas histriónicas para darle las gracias a todos los donantes y hacerles saber que de ninguna manera me aprovecharía de su nobleza despojándolos de cosas, que más que tener un valor material, tenían un precio emocional remarcable en el fondo de cada uno de su ser…
Meses después, nadaba entre estados de cuenta de bancos y tiendas departamentales. Pero por fin tenía mi nidito de amor al 80% de cómo lo había soñado.

A la fecha, todavía no consigo el w.c, aunque cada vez me desanimó más. De hecho, y de ser posible, cambiaría muchas cosas de acero (que si conseguí), y que desgraciadamente más allá de ser inoxidables, resultaron ser OXIDABLES hasta con el contacto de mi aliento, la brisa marina, y todo lo que tenga que ver con el clima de Mazatlán (IN MY FACE!).

El mentado refri que besé y acaricié casí un mes después de haberlo comprado, ahora me deja el sabor amargo de las manchas de óxido que tiene en toda la puerta. Pero ah no! No quería el de plastiquito gris, quería el mas pulido, donde alguna vez pude ver el reflejo de la satisfacción que 10 mil pesos le daban a mi vida. Los demás utensilios de cocina, tengo que lavarlos y secarlos inmediatamente, sino, están en riesgo de correr con la misma suerte del refrigerador. El minisplit de tonelada y media que mi querido novio solventó, dejó de funcionar a los 3 meses de uso. Y mi adorado equipo de lavado tan armonioso, todavía no me falla; más bien, lo que casi me falla es el corazón cada vez que le doy “on” a la secadora, porque eso si, la CFE, ni se oxida, ni se descompone; au contraire, cada mes, tan puntual como siempre, y nada de mal agradecida, porque ella si acepta aparatos usados aunque no sean de acero inoxidable!!!

Pero bien me decía mi madre...

GOTHIC WHO?

I FEEL REFRESHED ! Y es que hoy es uno de esos días que me levante de super buen mood. Amaneció lloviendo. De esas lluviecitas que cualquier otro día pude haber denominado de pedantes. Hasta la brisita me hacía cosquillas, y aunque mi carro quedó todo beteado entre tanta tierra y gota a medio caer, absolutamente nada inmutó la gran sonrisa con la que desperté.

No he necesitado mi dosis diaria de 3 bolis para compensar el termómetro; y hasta creo que pude haber puesto a prueba la nueva tendencia otoño-invierno (con skinny y toda la cosa) cuando el sol pegó tupidito, si hubiera querido. Desgraciadamente no estuve de tan buen humor, o de plano no se me da eso de asociar lo oscuro con la felicidad (not yet though).

Seré yo, o será el sereno pero la moda cada día me pone retos más locos que una cabra on garlic. Mira que cosas. Puras ocurrencias de los europeos. Como de seguro haya está haciendo un frillazo, supongo que son inmunes al enemigo #1 de Mazatlán.

BLACK IS THE NEW BLACK (or they say).

Aunque la frase esta súper catchy e hipnotizadora, todavía tengo mis reservas de cómo poder agregar el negro a mi guardarropa con accesorios más haya de simples playeras y faldas de campana.

Ahora, analizando los puntos en contra, caigo en cuenta, que lo único malo de todo este asunto es que estamos hablando el idioma NEGRO, que es como mandarín para mis poros tan sensibles.

Analizando los pros. Admito que la moda no siempre nos da con todo su rigor una temporada que otra. Con eso de que de un tiempo para acá los diseñadores son más street wear, casi casi podemos sacar del closet el 70% de lo que esta hot ahorita. Pantalones cagados, ropa desteñida, chaquetas del hombre de la casa, shorts rotos, camisas rasgadas, manteles floreados de cenaduria, y prometo que si vuelvo a escuchar la palabra VINTAGE otra vez, me compro una camisa atigrada Christian Audigier (no por fea, sino por choteada).

Todo esto lo he vivido en carne propia, pero negro??? O sea oigan; tengo más de cumbia crazy woman que de darky dark (ni a ser fan de los de Coral Negro llego). No uso uñas negras, ni mucho menos soy una chica emocional, aka emo (grin). No le hago a la religión (menos pagana), no me gusta el rock, ni me considero “apolítica” (au contraire). Es más, para no hacer el cuento largo no tengo idea de que les pasa por la cabeza a los góticos. Recién terminé de instruirme en wikipedia respecto a la subcultura gótica, supe que lo de esta temporada definitivamente no iba a ser lo mío.
Poco después, caí en cuenta, que sería silly enfocar esta temporada específicamente en ideologías, ni que desde mi humilde punto de vista pretendería atrincherar la tendencia basándome en características sociológicas; así que mejor me concentré en que obviamente, no tengo porque andar con las greñas paradas llenas de grenetina, ni que me voy a ir por 5 metros de hielo seco para ponerle plataforma a mis tacones, ni mucho menos que voy a palidecer mi cara para embadurnarme el labial negro to get the look.



Back to basics. Después de tanta deliberación (amena por cierto), llegué a la conclusión de que aunque respeto el negro, y no niego que es el clásico básico. Definitivamente, no doy más que para las tres-cuatro chiras prietas que tengo: la camisa de hombreras razgada, la sin mangas decolorada, la decolorada y media, otra razgada y decolorada con hombreras (chequen el remix), y la negra intacta. Solo para que sepan que si llego a parecer retrato, en realidad todas las prendas son DIFERENTES.